El reto
Al buzón corporativo llegaba de todo, mezclado: quejas, contratos, facturas, cuentas de cobro y correos de toda índole. El equipo repartía y priorizaba a mano, leyendo mensaje por mensaje.
Lo urgente podía quedar sepultado bajo lo rutinario: una queja esperando turno detrás de veinte facturas. Y nadie tenía visibilidad real de qué llegaba, cuánto llegaba ni qué se estaba quedando sin atender.
La solución
La solución lee el 100% del correo entrante y clasifica cada mensaje en cinco categorías operativas: quejas, contratos, facturas, cuentas de cobro y otros.
Cada correo queda organizado con su categoría asignada, y el equipo atiende de forma priorizada: las quejas no esperan detrás de las facturas, los contratos llegan a quien los gestiona y las cuentas de cobro siguen su flujo sin perderse.
El trabajo del equipo quedó simplificado y organizado: menos tiempo repartiendo correo, más tiempo resolviéndolo.
Los resultados
- El 100% del correo entrante se clasifica — antes, la priorización dependía de quién abriera el buzón y en qué orden leyera.
- 5 categorías operativas con prioridades claras de atención.
- Visibilidad completa: la operación sabe qué llega, cuánto y de qué tipo.
Qué sigue
La clasificación es la base; lo que viene es actuar sobre ella. El siguiente paso es automatizar flujos a partir de la categoría: registrar la factura en el sistema contable, escalar la queja al área responsable con su prioridad — que el correo no solo quede ordenado, sino resuelto.